¡Bendita paciencia!
Raquel Huéscar

Si pudiéramos pedir un deseo para ser mejores padres, estoy segura que muchos de vosotros os plantearíais, mejorar vuestra paciencia. Para mi sin duda es una de mis asignaturas pendientes como madre y en la vida. Está claro que querer las cosas para ayer, es la perfecta manera de no llegar a ellas. Pero, ¿por qué cuesta tanto tomarse la vida de otra manera? ¿por qué se pierden tanto los nervios ante determinados comportamientos normales y sanos de los niños? ¿Creéis que le pasa a todos los padres o es algo mejorable? Aquí os dejamos algunas ideas para mejorar esta forma de vivir la vida tan importante:

1) TUS ALIADOS: LA EMPATÍA Y EL HUMOR :-)

Muchos padres nos consultan por sus dificultades para mantener la calma por las mañanas, cuando hay que ir al cole, tú al trabajo y los niños no siguen el ritmo que les marcamos. Si nos pudiéramos poner por unos instantes en la cabeza y pensamientos de nuestro hijos nos daríamos cuenta de muchas cosas: tengo sueño… qué bonita hormiga en el suelo, ¿por qué te enfadas? Si es preciosa… ¡Y llueve! quiero saltar en el charco… Por supuesto mientras tú estás atacaíta de los nervios: madre mía, llego tarde… Y ahora se pone a llover, ¡ que no llegamos…! Y por supuesto, cada vez más nerviosos vosotros y más nervioso el niño… Luego todo más lento.

A determinadas edades los niños no entienden de prisas, por lo que intenta prevenir estas situaciones dedicando el tiempo necesario, levantándote antes si es preciso y utilizando ejemplos de su mundo. Con sus muñecos, sus historias… Crea, imagina, respira hondo y sonríe. El humor será tu gran aliado para sobrevivir con éxito a situaciones complicadas.

2) EL LENGUAJE QUE USAS PARA DIRIGIRTE A TÍ MISMO INFLUYE EN LA MANERA DE SENTIR Y ACTUAR.

Se trata de utilizar un optimismo inteligente, que te permita ser más objetivo, realista y positivo. En situaciones críticas, una manera de mantener la calma sería modificando el lenguaje que usamos para dirigirnos a nosotros mismos. Cambia el no puedo más, no lo soporto, no puedo con ello, estoy cansadísima… Por, voy a estar tranquila, soy una buena madre, estamos aprendiendo los dos, esto va a pasar… Esto es como montar en bici, cuanto más lo haces mejor y más fácilmente te sale, se convertirá en costumbre y facilitará tu vida.

3) PARA, PIENSA Y ACTÚA.

Pensarás que esto es difícil a veces, la crianza requiere a veces de respuestas inmediatas. En determinadas circunstancias, respira hondo y reconduce la situación. Y, si pierdes los nervios (los padres de la vida real lo hacen) pide perdón. Es un ejercicio fantástico.

Pero sobre todo recuerda los momentos buenos con los hijos y disfrútalos todo lo que puedas. Aprende de su mirada de ver el mundo, es realmente excepcional comprobar cómo se fijan en determinadas cosas que para un adulto serían insignificantes. Con los hijos son más las cosas que se ganan y aprenden que las que se pierden.

Raquel Huéscar